1.
civilización
épocas
tiempos
La vieja idea de la historia ha terminado.
Tu realmente atraviesas un muro del tiempo.
La mayoría de las personas que vienen de Berlín Occidental para
Berlín Oriental hacen una comparación a nivel horizontal.
El paraíso occidental se basa en el infierno del tercer mundo.
Las ideologías son máscaras apenas.
La división entre vida y trabajo, típica forma de organización y
producción capitalista, no existe en el mundo oriental.
El
teatro en Europa siempre estuvo ligado a la historia, principalmente
por causas de su situación geográfica. El impacto del
teatro de aquí se basa en la ausencia de otras formas de transmitir
mensajes entre las personas.
Tu puedes hacer lo que quieras allí, en el teatro, pero no significa
nada para la sociedad. Aquí la consigna de la época napoleónica se
sigue aplicando: el teatro es un revolución en curso.
En la antigua sociedad griega el drama estaba atado a la ley de los
clanes. El paso del clan a la ciudad, a la polis, marca el inicio de
la sociedad de clases. Ahora el objetivo de la Alemania del Este es
poner fin a este tipo de sociedad.
Revolución. ¿que precio tiene? ¿es algo que todavía debemos
desear?
Sí, pero esto es sin embargo una pregunta muy privilegiada. Se
encuentra desde el punto de vista de la posición muy privilegiada.
No puedes permitirte el lujo de hacer esta pregunta cuando no tienes
nada que comer.
Yo creo en el conflicto. No creo en nada más. Lo que intento hacer
es mis escritos es intensificar el sentido de los conflictos,
intensificar las contradicciones y confrontaciones. No hay otro
camino. No estoy interesado en respuestas y soluciones. No las puedo
ofrecer. Estoy interesado en problemas y conflictos.
La primera preocupación que tengo cuando escribo teatro es destruir
las cosas. Durante 30 años, Hamlet fue una obsesión para mí.
Procuré destruirlo escribiendo un texto corto. La historia de
Alemania, fue otra obsesión para mi e intenté destruir esa
obsesión.
Creo que el impulso principal es desnudar las cosas hasta su
esqueleto, liberarlas de su carne y superficie. Entonces es cuando
terminas con ellas.
2.
Apenas llevo 24 horas en Berlín y
estoy apoyado contra la pared de una casa con la metralleta colgando
del hombro,
Soy guardián de las fronteras y cumplo
con mis obligaciones.
Enciendo mi último cigarro
A los 19 años formo parte de los 4.000
soldados voluntarios transferidos a la ciudad.
Frente mi: 80 centímetros de altura
de alambre y unos obreros le ponen cemento al telón de acero.
Es la altura que me separa del enemigo
occidental.
Por mis orejas se introducen los
abucheos de la multitud de un lado y de otro.
Mis ojos solo ven el recelo de la
multitud y un fotógrafo que no deja de mirarme.
Por la boca solo entra el humo que va a
mis pulmones.
Estas botas son muy cómodas.
Pero llevo 45 minutos en la misma
posición y el arma ya me pesa demasiado.
Tengo ordenes de disparar ante
cualquier movimiento sospechoso.
¿No sería más sencillo para el
gobierno
disolver el pueblo
y elegir otro?
Cada hemisferio de mi cerebro se
comprime como si existiera en el centro, un punto de gravedad que los
atrae y los machaca entre si.
Protestas a un lado y a otro.
Doy una calada, suelto el humo y veo
como este recorre Bernauer Strasse hasta llegar a occidente
fácilmente.
Lo envidio.
.
Pienso en el ayer y me pongo positivo,
Para un berlinés occidental:
Una cerveza es más barata
Se puede ir al barbero por muy pocos
pfennings,
Y con un puñado de calderilla puedes
tener una velada en el Berliner Ensemble.
Yo soy feliz aquí.
Hoy el Este ha puesto el cartel de:
FIN DE LAS REBAJAS POR LIQUIDACIÓN DE
EXISTENCIAS
Hace unas horas, Koch enseñaba a los
imperialistas con una brocha y pintura blanca, a partir de que lugar
nos podíamos poner
ciegos con el espumoso Rotkäppchen1.
De
nuevo el centro de gravedad me vuelve a aplastar-
Si
alguno intenta violar nuestra frontera tengo apretar el gatillo y yo
no sé como se hace, porque nunca antes lo he hecho.
Entre
los abucheos distingo un: ¡Vente para acá!
Tengo
miedo de que vengan a por mí, porque tendré que dispararles.
Yo
no quiero matar a nadie.
¡Vente
para acá!. Lo vuelvo a oír.
El
centro de la gravedad es mi moral. Y se traga todas las palabras que
orbítan por mi cabeza.
La
palabra traición acaba siendo aspirada y la libertad se resiente a
ser engullida.
Absorbo
bien la última calada del cigarro.
Un
BMW da un frenazo y abre la puerta trasera.
¡Vente
para acá! Corre.
Yo
soy feliz aquí
Lanzo
el cigarro,
aparto
mi metralleta y echo a correr.
Imagino
que soy un bailarín del gran ballet ruso y hago el monumental salto
de la libertad.
Flash!
Soy
portada del Bild. Y quedo paralizado para siempre entre el Este y el
Oeste.
Al
caer mis pies en el sector francés, la gravedad se lo traga todo y me
deja vacío.
Subo
al coche, y me paso el resto del día viajando de lado para otro, ya
sea en barca, a pie, o en jeep, hasta los límites meridionales de la
frontera.
Ahora
mi mayor preocupación es dar descanso a mis pies cubiertos de
ampollas,
consecuencia
de aquella larga caminata con las elegantes (pero ajustadas) botas
nuevas.
- Rotkäppchen: Caperucita roja
3.
Insert Coin
Botón A: Salta
Botón B: Corre
Botón C: Coge
Botón D: Suerte
Instrucciones:
Usted se encuentra en el interior de
un edificio con cuatro plantas. Cada planta es un nivel. En cada una
de las plantas, existen ventanas por las cuales podrá salir a la
calle. El objetivo del juego es sencillo. Debe de recorrer el
interior de la planta hasta conseguir llegar al exterior sin que te
atrapen los Vopos o los Grepos. Si usted se encuentra en una
situación en la que necesita ayuda, pulse el botón D y tendrá
suerte.
Nivel 1. Anónimo de mediana
edad.
Start
Mantengo pulsado B. Recorro un
largo pasillo de un edificio abandonado. El pasillo es largo y
estrecho, lleno de obstáculos tirados por el suelo que obstaculizan
mi paso. Abro una puerta. Aparezco en una sala grande donde existen
multitud de ventanas. Observo a mi alrededor hasta encontrar una
ventana. Voy hacia ella. Esta sellada. Debo encontrar algún objeto
contundente para romperla. El suelo esta lleno de papeles. Esto tiene
pinta de ser alguna antigua oficina. Nada de lo que veo por el suelo,
es suficientemente pesado y fuerte para romper la ventana. Sigo
buscando. El tiempo se acaba, observo un mapa que esta situado en la
derecha de la parte inferior de la pantalla. Los Vopos se acercan.
¡Mierda, mierda, mierda! Debo de darme prisa. Mantengo pulsado
B. Recorro la sala a toda velocidad, apartando las montañas de
papeles. Solo hay papeles. Algo tan débil como el papel no puede
romper la ventana. Los Vopos se acercan. Pi-pi-pi. Son un
punto rojo parpadeante que recorre el mapa. No me queda tiempo. Pulso
D. Al levantar una
montaña de papeles me encuentro con un frasco de Pepinillos
Spreewald. Pulso C. Lo cojo rápidamente y lo lanzo contra la
ventana. Esta se hace añicos. Los Vopos están en la sala. Corro
hacia la ventana. Pulso A.
You're winner.
Nivel 2. Anónima que lleva un
bebé en sus brazos.
Start
Pulso B. Me encuentro situada en
la planta 2 del edificio. Parte del suelo se ha desplomado, existen
grandes agujeros por los cuales puedo caer. Debo ir con cuidado,
llevo un bebé en brazos. Suelto B. En el mapa, aparece un
punto parpadeante azul que esta en el exterior del edificio. Es el
padre la de criatura. Contrasta con los rápidos puntos rojos que
están ganando tiempo. Pulso B. Todas las puertas que intento
abrir están cerradas. ¿Porqué este mando no tiene un botón para
dar patadas y derribar puertas? Cuando llego al final del pasillo,
encuentro una puerta abierta. Pero para poder llegar hasta ella,
tengo que pasar un gran boquete que hay en el suelo. Esto no va ser
fácil, si cae el niño, yo tampoco podré superar el nivel.
Retrocedo, Mantengo pulsado B. Me dirijo a toda velocidad,
tengo que calcular el momento del salto. Cualquier error y será
demasiado tarde para volver atrás. Solo dispongo de una vida. Veo
que se aproxima el gran agujero del suelo. Cada vez esta mas cerca.
Lo veo llegar. Pulso A con violencia. ¡Lo he conseguido! Y
además he ganado tiempo a los Vopos. Cierro la puerta y encuentro
una cajonera para impedir el paso y ganar más tiempo. Solo dispongo
de un brazo para arrastrala hacia la puerta Pulso C hasta hundir
el botón. Lo consigo pero he
perdido demasiado tiempo en hacerlo. Pi-pi-pi. Se
acercan. Me asomo a la ventana. El punto azul se mueve con demasiado
nerviosismo. Tengo que lanzar primero al nene y después tengo que
saltar yo. Pero hay una altura suficiente para que el niño pueda
morir. Pi-pi-pi. La
puerta empieza a moverse. Ya están aquí. Aún dispongo de mas
suerte. Pulso D. En
ese momento aparece un coche de bomberos. Estos salen corriendo del
vehículo y tensan una lona bajo la ventana. La puerta se abre, los
Vopos entran. Pongo al niño en mi regazo y me lanzo hacia atrás.
Pulso A con esperanza.
You're winner.
Nivel 3. La Anciana.
Start!
Sola
en una habitación que parece haber sido paralizada en el tiempo. Una
cama, unas estanterías, un televisor, un gran armario y dos mesitas
de noche con sus correspondientes lámparas. Y un gran ventanal. Allá
voy. Mantengo pulsado B. La
movilidad es el doble de lenta. Con lo cual mi tiempo hasta que me
alcancen los Vopos es menor. Hundo mis dedos en el botón
B. Pi.pi.pi. Llego hasta la
ventana y la abro. Abajo existe una multitud que empieza a formar una
torre humana que viene en mi ayuda. Tengo que medir el tiempo de una
manera rigurosa. La torre humana se alza en mi ayuda pero los Vopos
avanzan con una rapidez aterradora. Intento bloquear la puerta con
algún objeto de la habitación. Pulso C.
No hay efecto. C C C C C C.
Todos es demasiado pesado para mi débil cuerpo. Me asomo a la
ventana, queda poco para que alcancen el tercer nivel. Pi-pi-pi-pi.
Los puntos parpadeantes rojos se hallan en la misma sala que yo. Debo
de arriesgarme. Pulso A con convicción.
¿Qué ocurre? ¿Porqué no salto? A A A A A A A A A.
Tendré que bajar por mi misma.
C.
Me cojo a la cornisa y me engancho a ella. Abajo no consiguen
alcanzarme. Los Vopos me han atrapado e intentan devolverme a la
habitación. A A A A A A A. No
funciona. Y mi cuerpo empieza a elevarse hacia arriba. Estoy perdida.
Cierro los ojos. Pulso D.
Aparece unos fuertes brazos que estiran de mi piernas hacia abajo y
mis brazos de escurren por las manos del Vopo.
You're winner
Nivel 4. Bernd Lunser.
Start
Con
la misma edad que murió Jesucristo, recorro la última planta
desolada del edificio. Todo esta oscuro. Las ventanas están
tabicadas. Debo encontrar un lugar para escapar. Mantengo
pulsado B.
Los puntos rojos parpadeantes, ahora son más grandes. Ya no hay
Vopos, son Grepos, estos no hacen pi-pi-pi.
No encuentro ninguna salida, y la planta esta completamente vacía.
Seguramente este edifico será demolido en breve. Es urgente que
salga de aquí.
Pulso B hasta desorientarme.
Los puntos rojos de mayor tamaño peinan el mapa de extremo a
extremo. Pronto me encontrarán. Observo que en el suelo aparece una
tenue luz azul que proviene del techo. Observo que existe una
trampilla por la que se cuela la noche. Solo tengo que saltar,
engancharme a la escalera, abrir, y salir a la azotea. Pulso
B para coger carrerilla. Me
dirijo a la máxima velocidad posible.
A.
Estoy en el aire. C.
Me engancho a la escalerilla. Consigo abrir la puerta, subo, pero al
llegar arriba, la escalera cae hacia el suelo provocando un gran
estruendo. Los Grepos estan en alerta y vienen a por mí a toda
velocidad. Pulso
con fuerza B. Llego
al extremo del edifico. La siguiente azotea esta apenas a un metro de
distancia. Los Grepos asoman por el agujero de la trampilla y se
dirigen a por mi a toda velocidad. Pulso
A. Alcanzo
la siguiente azotea. Oigo disparos, y un detente. Bajo, en la calle,
no hay nadie para ayudarme. ¡Auxilio que me pillan! Llego al final
de la azotea en la que estoy ahora. 2 metros me separan de la
siguiente. Debo retroceder, para coger mas impulso. Lo hago, los
Grepos ganan terreno. Mantengo
pulsado B y A. Veo
como rebotan las balas cerca de mí. Siguiente azotea 3 metros y
medio. Al llegar a ella, quiero volver a repetir la operación
anterior. Aunque el riesgo es mucho mayor. Calculo mas o menos la
distancia. Creo que es buena, aunque he arriesgado a ser cazado. Voy
a toda velocidad. Los Grepos están muy cerca de mí. No disparan
porque ya me pueden atrapar. Me
tiembla el dedo pulsando B. Estoy
al borde del precipicio. Pulso
A. Me encuentro
precipitándome sobre el abismo hacia una gran fosa. Pulso
D como último recurso. La
suerte se me ha terminado.
You're lose
Game over.
4.
Cuando tu eres objeto de una historia, necesitas otros personajes con
los que conversar sobre tus problemas.
La primera imagen que tengo de mi infancia es de 1933. Yo tenía 4
años. Estaba dormido. Entonces oí un ruido que venía de otra
habitación y vi a través del ojo de la cerradura que unos hombres
golpeaban a mi padre. Ellos lo estaban apaleando. Los hombres de la
policía nazi vinieron hacía la puerta. Volví a mi cama, y fingí
estar dormido. Entonces se abrió la puerta. Mi padre estaba de pie
en la puerta. Los dos hombres que estaban a su lado eran mucho más
grandes que él. Él era un hombre muy pequeño. Miró dentro y dijo:
"está durmiendo." Así que me dejaron y se lo llevaron a
él. Fue mi culpa. Hice como que estaba dormido. Esta es la primera
escena de mí teatro.
Mi segundo recuerdo tiene que ver también con mi padre. Fui a
visitarlo al campo de concentración junto mi madre. Lo trajeron dos
guardias. El parecía ahora mucho mas pequeño. Las ropas que llevaba
eran demasiado grandes para él. Mi madre hablo con él a través de
un alambre de espino. Pero él no conseguía hablar. Los guardias se
lo llevaron. Uno de ellos me dijo: “No te preocupes, tu padre
volverá a casa pronto”. Nos fuimos a casa y algún tiempo después,
mi madre me dijo que estuve hablando en sueños durante días,
semanas. Yo no podía entender por qué no había saltado el muro.
Mi tercer recuerdo fue cuando él dejo Alemania Oriental por
problemas con el Stalinísmo. El fue capturado en un campo e
interrogado por los aliados. Ellos no quisieron reconocerlo como
refugiado político por que había sido funcionario de los Social
demócatratas en la alemania Oriental. Ellos también sospechaban de
él. Después descubrieron que tenía un tipo de bacteria peligrosa.
Algo que nunca había tenido antes. Fue llevado a un hospital y allí
lo pusieron en una habitación aislada. Hablábamos a través de una
puerta de vidrio. El estaba en un lado y yo en el otro.
All this a long
time ago, I remember,
And I would do
it again, but set down
This set down
This: Were we
led all that way for
Birth or Death?
There was a Birth, certainly,
we had evidence
and no doubt. I had seen birth and death,
But had thought
they were different; this Birth was
Hard and bitter
agony for us, like Death, our death,
We returned to
our places, these Kingdoms,
But no longer
at ease here, in the old dispensation,
With an alien
people clutching their gods.
I
should be glad for another death.
5.
Querido
alcalde Walther Ulbricht:
Adoro vivir en el este. De verdad que
sí, por ello continúo siendo ciudadano suyo a pesar de una serie de
desafortunados incidentes que han ido ocurriendo en los últimos
años. Mi familia y yo nos trasladamos a vivir la Strelitzer Strasse
hace cerca de dos años, sin que hasta hoy ninguno de nuestros
vecinos haya manifestado ningún tipo de queja sobre nosotros. Porque
por encima de todo, amamos la convivencia aunque muchos indecentes y
desgraciados se empeñen en decir que el
topo no es un animal sociable, y que siempre vamos buscando gresca.
Una sarta de mentiras que lo único que trata es de desacreditarnos.
Todo lo contrario, somos unos excelentes obreros. Pero, este no es el
motivo de esta carta, ya que quisiera contarle un incidente ocurrido
hace 3 días.
Mi
familia y yo disfrutábamos del descanso después de una laboriosa
jornada de cazar invertebrados. Sí , apreciado camarada, esos que
tanto le molestan a la gente de su especie. Escuchábamos
tranquilamente la emisora ORB, ya que después de cenar nos encanta
oír y cantar temas de Schlager. Por favor no quiero que confunda los
valores tradicionales socialistas de mi familia con los yanquis. El
hocico se me achata y me repugna solo pensarlo. La cuestión es que
la emisora empezó a tener interferencias, y empezaron a recibirse
sonidos que seguramente provenían de algún walkie-talkie. En un
principio no le dimos mayor importancia, ya que probablemente
vendrían del exterior. Ya nos ha ocurrido en varías ocasiones.
Vivir en la frontera tiene estas cosas. Pero, de repente notamos como
nuestro techo arcilloso empezaba a venirse abajo. Nos pusimos a
cubierto en nuestra despensa de lombrices, ya que era el lugar mas
seguro de nuestra madriguera. Hasta que inesperadamente un pico entro
por nuestro salón-comedor, destrozando todo a su paso, incluido el
cuadro de Lennin de herencia familiar. Los años de trabajo en
nuestra madriguera se venían abajo, por desertores que intentaban
cruzar la frontera bajo tierra. Imagínese mi cara de espanto,
camarada. Un fogonazo de luz entró por el agujero, y allí estaban
las cámaras de la NBC, París Match, y el Daily Mail, filmando una
fuga a 150 metros bajo la frontera y violando mi intimidad. A mi hija
pequeña le entro una crisis de ansiedad de la cual mas tarde tuvo
que ser asistida por el servicio de urgencias y mi mujer empezó a
sentir algo de hipoglucemia. Necesitaba un subidón de azucar. Por
suerte, nos habían dado una galleta ya que les resultamos graciosos.
Malditos capitalistas, la galleta era danesa.
Desamparado
acudí a la Asociación de Víctimas de topos afectados por los
túneles de fuga. Allí nos acogieron amablemente, y me recomendaron
que me pusiese en contacto con usted para trasladarle mí problema.
Supongo
que por su mente brillante estarán zumbando las mismas preguntas que
zumban por la mía en este momento: ¿Qué es esto? ¿Qué hemos
hecho para merecer esto? Y también: ¿quienes son esos cabrones que
destrozan el hogar de los pobres topos?
No sé puede llegar a un puesto como el de usted, Sr. Ulbricht,
sin generosas dosis de poder de observación, por lo que estoy
seguro de que se habrá fijado usted en el enorme atentado que
hemos sufrido.
Por eso le pido, que mande una brigada de Vopos lo más urgente
posible, al lugar que le he indicado y que termine cuanto antes con
estos fugitivos destroza hogares. Y que nuestra patria socialista nos
asigne un nuevo hogar donde podamos recuperar la tranquilidad a la
que estamos acostumbrados.
Atentamente,
El
topo del Túnel 57
6.
Bang!!
El chasquido del gatillo, el martillazo
del percutor y una bala cruzando el aire a 800 metros por segundo.
Estado de alerta máxima entre las
fuerzas de la frontera.
Animado por los 1.500 matones
Me peino el tupé,
Me ajusto los vaqueros
me lleno el bolsillo de rublos para
cambiarlos por dolares.
En mi mesita de noche, la foto de
Conrad Schumann saltando el alambre.
Cuando era
pequeño, le preguntaba a mi padre si era posible escapar de una
cárcel.
Él decía que era
imposible, porque en las cárceles existían grandes muros que
trepar, y que en cualquier caso habían hombres entrenados para
disparar aquel que lo intentará.
Estaban diseñadas
para que no se escaparán los malos. Solo los mas valientes y astutos
lograban escapar.
Bang!!
Soñé con escapar
en el frío invierno alemán.
Ahora es agosto y
la ciudad esta dividida peligrosamente.
Pero del otro
lado del muro, viene aire que trae olor a perrito caliente que me
anima a continuar.
Ulbricht, yo amo
mi país. Pero quiero beber coca-cola.
A mi
lado Helmut
Kulbeit.
Espiamos a los
guardias,
es el momento de
quitarme el serrín de la ropa y cumplir mi sueño:
Ser Libre.
Simplemente tengo
que pasar esa linea de tiza que ha sido trazada en el suelo y ya
esta.
Bang!!
Repaso los
movimientos:
- Ventana
- Muro Principal
- Corredor
- Pared
-Checkpoint
Charlie
Parece
fácil. ¡Corre
Helmut!
Bang!!
Primero sientes un golpe, luego empiezas a
sentir como te arde y un poco de dolor en el área de entrada del
proyectil,
cuando se enfría el músculo empieza la
verdadera tortura.
En tierra de nadie, atrapado por alambre, y con
un agujero por donde se escapan mis sueños
Mi ángulo de visión esta en vertical y mi
sangre derramada por el suelo
Roja. De el mismo color que el Kremlin.
Help! I need somebody
Ojos de oriente y occidente me observan. Las
armas apuntan. Aún quedan balas para mas.
Pero yo soy valiente. Debo llegar al otro lado.
Una vez observé a un caracol que se encontraba
en un lugar lleno de escombros. Muy cerca de él, se encontraba un
gran prado con hierba fresca, pero para acceder a él debía de
trepar una gran pared. El caracol empezó a arrastrar su pesado
caparazón, y con la única ayuda de sus babas consiguió llegar al
otro extremo. Su fuerza residía es su instinto de supervivencia.
Quiero arrastrarme,
quiero llegar al otro lado, o que me rematen,
pero no lo consigo.
Mi sangre dibuja la silueta de una hoz y un
martillo.
Empiezo a delirar.
Y grito.
Pero nadie me oye.
Bang!
El tiempo se detiene, el sol se esconde, y a mi
me entra el frío de ser una víctima de guerra.
Varios flashes se disparan. Pero a mi todos los
sonidos me recuerdan a los de la bala que ha entrado por mi pelvis.
Mañana, cuando yo sea un cadáver, seré
portada de los periódicos occidentales. Intento sonreír para la
foto. Quiero que mi madre este orgullosa de mí y no me vea sufrir.
Oigo: “No es problema nuestro”
Antes de cerrar los ojos. Recojo una gran
bocanada de aire que sabe a miedo, y canto:
Fast 20 Jahre alt 1
und schon des Träumen
müde,
aber hinter dem Zement
ist sein zuhause,
seine Welt, seine
Stadt.
Er glaubt das das
Drahtgitter
nur ein Stück Meltal
ist,
etwas das niemals seine
Sehnsucht nach fliegen
aufhalten kann.
Freiheit,
wie die Sonne die
aufgeht.
Ich bin frei wie das
Meer...
wie der Vogel der aus
seinem Käfig entkommt
und endlich fliegen
kann...
wie der Wind der mein
Wehklage
und Bedauern
entgegennimmt.
Weg ohne Ende
Hinter der Wahrheit
und am Ende werde ich
wissen was Freiheit ist.
Entschieden ging er,
ein Lied singend,
er ging so glücklich
dass er
die Stimme hörte die
ihn rief,
und auf dem Boden
liegend blieb er,
lächelnd und ohne zu
reden,
auf seiner Brust
entrspringen karmesinrote Blumen,
ohne Ende.
Nacho Sánchez. 2010.

